La Constitución de Shotoku
( c. 1604 )
| 1 | Se debe respetar la armonía y tener como principio evitar los conflictos. Todos los hombres están movidos por intereses particulares y pocos son los que han llegado a la comprensión de la verdad. Por eso algunos desobedecen a sus soberanos o padres y otros mantienen sentimientos de enemistad con sus vecinos. Pero cuando los que están arriba se comportan con cordura y los que están abajo actúan con sentimientos de amistad en la disensión de los negocios, entonces prevalece espontáneamente al correcto punto de vista y no hay nada que no se pueda realizar. |
| 2 | Se deben venerar sinceramente los Tres Tesoros, es decir el Buda, la Ley y la Comunidad. Ellos son el refugio último de todo ser humano y los supremos objetos de fe de todos los países. En ninguna época se encontrarán personas que nos los veneren. Pocos son los hombres totalmente malos y todos pueden llegar a comprenderlos si se les enseña adecuadamente. Pero si ellos no actúan bien ¿ cómo podrían corregirse si no vuelven a los tres Tesoros ? |
| 3 | Cuando recibas una orden del Emperador, no dejes de obedecerlo atentamente. El Soberano es el cielo, el vasallo es la tierra. El cielo cubre y la tierra sostiene. Cuando esto se realiza, las cuatro estaciones siguen su curso regular y los poderes de la naturaleza producen sus frutos. Si la tierra intentara cubrir al cielo, este orden sería destruido; así cuando el Soberano habla, el súbdito debe escuchar; cuando el superior actúa, el inferior debe obedecer. Por lo tanto cuando recibas un mandato imperial llévalo a cabo escrupulosamente. Si lo descuidas provocarás tu propia ruina. |
| 4 | Los ministros y los funcionarios deberían hacer de la etiqueta su principio orientador porque el fundamento del gobierno de un pueblo está en una conducta correcta. Si los superiores no practican la honestidad, los inferiores no mantendrán el orden. Cuando los inferiores actúan desordenadamente seguramente se cometerán muchas faltas. Así, cuando los ministros observan la etiqueta se respeta el orden jerárquico, y cuando también el pueblo obedece a la etiqueta, el estado se gobierna por sí mismo. |
| 5 | Debéis evitar la glotonería, abandonar la codicia de los bienes materiales y juzgar imparcialmente las causas que se os presentan. El pueblo trae miles de quejas por día y si en un día hay tantas ¿ a cuántas ascenderán con el curso de los años ? Si aquellos que administran la justicia hacen de la ganancia su móvil ordinario y se dejan sobornar, los ruegos de los ricos se parecerán a una piedra arrojada al agua ( que no encuentra resistencia ), mientras los de los pobres serán rechazados como agua echada sobre las rocas. Así el pobre no sabrá que hacer y el ministro faltará al cumplimiento de su deber. |
| 6 | Una excelente ley antigua manda castigar el mal y alentar el bien, así cuando veas el bien en la gente deberás exaltarlo y cuando veas el mal deberás corregirlo. Aduladores y engañadores son lo elementos más peligrosos que arruinan un estado y son armas apuntadas para la destrucción del pueblo. Los aduladores aman delatar a los superiores los defectos de los inferiores y censuran las faltas de los superiores a los inferiores. Estas personas carecen de lealtad a su soberano y de benevolencia hacia la gente. Esto es causa de grandes desórdenes. |
| 7 | Cada persona tenga sus responsabilidades: debe cumplirlas sin que se confundan las distintas competencias. Cuando se confía a un sabio un cargo, inmediatamente se cantarán sus loas. Cuando se inviste a un hombre perverso, se producen enseguida tumultos y desastres. En este mundo pocos son los sabios de nacimiento, pero aquellos que meditan intensamente adquieren la sabiduría. No importa si una cosa es grande o pequeña, si tú encuentras al hombre preparado, él seguramente la hará bien. Poco importa si un negocio es vigente o no; un hombre sabio lo realizará plenamente. De esta manera el estado se mantendrá estable y el país no estará en peligro. Por eso los soberanos sabios del pasado buscaban a las personas adecuadas para ocupar un cargo y no creaban cargos para beneficiar a las personas. |
| 8 | Los ministros y funcionarios deben ir a su trabajo temprano en la mañana y retirarse tarde. Los asuntos públicos no admiten la negligencia y difícilmente es suficiente el día entero para concluirlos. Así los que llegan al trabajo tarde no podrán solucionar las emergencias con la necesaria rapidez y los que se retiran temprano dejarán asuntos inacabados. |
| 9 | La buena fe es la fuente del derecho. Debéis tener buena fe en todas las cosas ya que de ellas dependen el bien y el mal, el éxito y el fracaso. Cuando existe buena fe entre el soberano y los súbditos no hay nada que no puedan realizar. Cuando esta buena fe falta, todo, sin ninguna excepción, fracasa. |
| 10 | Se debe eliminar la ira y evitar de manifestar el enojo en el semblante y de encolerizarse por el simple hecho de que alguien disiente. Pues cada uno tiene su propia mente y cada mente tiene su idiosincrasia. Lo que a uno puede hacer bien, puede dañar a otro. Ninguno es totalmente sabio o totalmente malo. Todos somos hombres de inteligencia común. ¿ Quién es capaz de discernir perfectamente lo que es bueno y lo que está equivocado ?. Todas las personas son al mismo tiempo sabias e ignorantes como un anillo que no tiene fin por lo tanto cuando los otros se encolerizan debemos considerar si no existe culpa de parte nuestra y aunque uno esté seguro de que lo que está haciendo es bueno, debe respetar la opinión de los demás y conformarse a su manera de actuar. |
| 11 | Debéis discernir con claridad los méritos y los deméritos de los funcionarios y dar ( dispensar ) su apropiado premio o castigo. En estos días la recompensa no asiste al mérito, ni el castigo sigue al delito. Los altos funcionarios responsables de los asuntos públicos deben dispensar premios y castigos de una manera clara y justa. |
| 12 | Las autoridades provinciales y locales no deben gravar impuestos exagerados al pueblo. El Estado no puede tener tres señores. Todo el pueblo del país entero tiene como señor al Emperador. Todos los funcionarios a quien se le concede un cargo en la administración son sus súbditos. ¿ Cómo pueden , también ellos, atreverse a gravar con sus impuestos al pueblo, así como lo hace el gobierno central ?. |
| 13 | Los funcionarios nombrados para distintos cargos deben cumplir bien con sus tareas. A veces pueden ser forzados a descuidar sus deberes debido a enfermedad o a viajes, pero apenas están en condiciones de volver a sus funciones, deben atender a los asuntos oficiales como si ya conociesen todo acerca de ellos. Que nadie impida u obstaculice el desenvolvimiento de los negocios públicos alegando aquellos no son de su competencia. |
| 14 | Ministerios y funcionarios no seáis envidiosos. Pues, si sentimos envidia por otros, los otros nos envidiarán a nosotros. La preocupaciones provocadas por la envidia no tienen límites. Si alguien nos supera en inteligencia, esto nos causa dolor; si otros son más hábiles que nosotros, sentimos envidia. Por eso solo encontramos una persona sabia cada quinientos años y solo cada mil años aparece un santo. |
| 15 | La tarea principal de un ministerio es la de dejar de lado lo privado y atender a las cosas públicas. Quien se deje influenciar por intereses privados, seguramente provocará resentimientos. Cuando existen resentimientos es imposible actuar con armonía. Cuando falta la armonía los asuntos públicos serán perturbados por intereses particulares. Cuando aparece el resentimiento se altera el orden y se pervierte a la ley. Eso es porque, en el primer artículo se dijo que los superiores y los inferiores deberían estar en armonía. |
| 16 | El pueblo sea convocado para los trabajos públicos solo en determinados tiempos. Esta es la antigua y excelente ley. La gente debe ser llamada a trabajar en los meses de invierno, cuando todos están libres. El tiempo que va de la primavera al otoño está dedicado a la agricultura y al cultivo de la mora; el pueblo no debe ser convocado en este período pues ¿ qué comer si nadie labra la tierra ? ¿ Qué vestir si no se cultiva la mora ? |
| 17 | Las decisiones importantes no deberían ser tomadas por un hombre solo; los problemas deben ser discutidos en grupo. Los asuntos pequeños, no producen graves consecuencias y no necesitan ser decididos entre muchos. Sólo en el caso de grandes negocios, cuando se sospechan engaños y equivocaciones se deben tratar las cosas en unión con otros para llegar a una solución correcta. |