Naufragamos juntos en la noche acariciando su piélago de toro oscuro, desmenuzando sombras entre los dedos .
Nos abandonamos a la intensidad deseada, presencia coincidente, deletreando entre dientes el nombre del otro.
No buscamos poesías, sino lo arcano: el enigmático arrullo desenfrenado de piel sobre piel.
Mezclamos olores con lentos mordiscos; desterrando el parco pudor asentado en ésos días sin huellas, donde vivíamos abandonados al desamor...
¡Y me siento!
lamiendo el aire de tus poros, sensación que da lugar al ansia y el ansia a la tórrida tempestad de tu tensa carne en mi vientre...
¡Y te siento!
nutriéndote sediento del lago oscuro y húmedo que flanquean mis piernas, velas desplegadas en movimiento ...
Finalmente tocamos la noche con las manos,
capturando el tiempo para reinventarlo,
uniendo la feliz coincidencia de necesitarnos.
Nayra /Daniela Floridia, 16 de Marzo de 2004
Poema presentado en La feria del Libro Buenos Aires 2005-editorial Dunken "Los rostros del poema" Elección David Liberman
Estoy dispuesta a seguir el imán del primer instinto.
Debo ordenar el hierro agridulce de mi sangre,
mutar la dermis arisca, de mirada larga que emborracha como el vino.
Tengo ojos en mi piel obsesiva y obstinada.
¡Ella es celda de piedra y grito!
Por mí abriré la reja:
barrotes anquilosados pero endebles ,fugaces.
A ti te elegí por intuición, por vos me liberto
seré mica entre tus piedras,
piel que te recepta :estallidos empinados de poros y pecas santuario de besos.
Tú: pilar o huipil
recibirán mis aromas letales de hembra
caricias turbulentas e inconscientes desmenuzaré,
sobre tu voracidad de hombre joven.
Canal profundo y tórrido ,seré al fin, para albergar tus abundantes simientes,
Porque soy:
páramo, instinto, piel
Y ésta ... mi profecía
(A mi gran amigo escritor Luis Vargas /Siul, con el cual compartí muchísimas horas de letras.)
Estiro el pensamiento tarasconeando azules
azul de sierras, azul de campos,
azul de mares , azul tus ojos,
azul...
Sucumbo a la tentación de la nostalgia,
me acurruca el calorcito de tus letras,
copetes de humo que la distancia despeina
convocando emociones, evadiendo lo efímero.
Pellizcos atemporales inician la jarana,
desmenuzan secretos
cincelando sonrisas agridulces.
Etérea acaricio tus manos,
la añoranza de tu imagen me hamacan,
enlazada a tus gestos regreso,
tarasconeando pesadamente, azules
azul de sierras, azul de campos,
azul de mares, azul tus ojos,
azul...
Daniela Floridia/Nayra
Villa Allende,07/03/2003
¡Sí!,Acúsame.
De ser reserva salvaje: exótica, insaciable, voraz, expansiva, desmesurada.
Acúsame de romper estructuras y luego escapar zigzagueante de tu abrazo que me ahoga.
Soy culpable ¡lo sé!...de estaquear tu corazón que ruge ,de resucitar soledades sobre la partitura de tus días.
Mi delito es planear en el vacío, rasgando la noche fecunda con la yema de mis dedos:
¡ Buscando, esperando, gritando!
Impútame ¡ sí!.
De caminar desnuda en el umbral de mi vida exiliando tus besos de mi piel.
Pero no olvides recordar también, que el más grave delito fue avistar "a tiempo" ¡qué vive, ciego y sordo, tan sólo para mí!
Daniela/Nayrasulata
Villa Allende 6:21:54 .domingo, 01 de mayo de 2003
Rayar pensamientos
perder la memoria
lindar en la nada.
Guardar tibiezas, cobijarme en silencios... levitar.
Gravitar en el laberinto enigmático de mi existencia.
Sacudir con fiereza emociones, aislarlas en redes delgadas y diáfanas.
Oscilar con balsámica liviandad a la deriva: sin relieves
sin aliento,
sin vos. Sin mi.
Si pudiera, perder la memoria.
La primera vez que te leí quedé sacudida: comencé a temblar.
Mi respiración se aceleró sintiendo que mis pechos , montañas que subían y bajaban cada vez más rápido cada vez más alto, podrían llegar a tocar mi nariz .
Ése músculo llamado corazón tan nombrado por enamorados y cardíacos, comenzó a vibrar con latidos que oscilaban intemperantes; gotas luminosas como lámparas de Navidad, bordeaban mi rostro iluminándolo .
Todo esto sin dejar que parpadearan de tus letras, mis ojos, convertidos en grandes cuevas que querían albergar tu mensaje.
Mis vísceras se anudaron produciendo barullo como si mi vientre fuera una bolsa de *chicharras en una siesta de verano .
Y el cosquilleo que produce una lengua amante al bajar por la espalda desnuda , se asemejó al escalofrío que descendió por mis vértebras.
Rápidamente crucé los muslos, pero el temblor no cedía... sentí cómo la humedad afloraba en mis entrepiernas mojando mi pequeñísima tanga .
A ésta altura de la lectura mis labios se abrieron en una intrépida sonrisa ,al reconocer indefectiblemente lo que tus letras potenciaban en mi interior :toda ésta convulsión interna sólo por reconocerte por activar mis vehementes e innatas sensaciones...
Sólo por vos. Por tu arte. Por el pasadizo de letras directo e infinito que tendiste hacia mí.
Porque eran "para mi".
Lo recuerdo, te releo y vuelvo a temblar. ¡ Éste temblor es de ahora ,es presente.!
Pero ahora, que digo "éste temblor es de ahora"...¡ ya es pasado!
Momentos que se van, momentos fugitivos...
-¿Qué haré? ¡ ya no puedo vivir sin ésta convulsión : sacudidas de letras, pensamientos y fluidos! ¡ Lo sé! , volveré a leerte: una y otra vez, una y otra vez ,una y otra vez . Así te tendré mientras tiemblo...
Pedí una tregua al cosmos
para armonizar mis antojos con el tiempo y campear mi espíritu ciclotímico :
a veces manso o huracanado
refugiarme de mis experimentos inconstantes
y de mis sueños poco transferibles.
Pedí una tregua al cosmos
para domesticar al ego,
atravesar murallas de inmensas olas,
luchando con dragones de intolerancias y orgullos...
¡ Una tregua pedí al cosmos! para arrancar cardos de mis rosas sólo sembrando lavandas...
Todo eso hice ,sólo para que existieras:
mi deseo fue escuchado .
Mientras tocas otras almas y te acercas lentamente a mi
me preparo para recibirte: rugiendo treguas...
Me ofreciste un laberinto de palabras ambiguas
que repetían el ritual de sombras crecidas en mi memoria
cuando creía en vos, cuando te esperaba...
Mi piel arrugada hacia adentro, mutilada de ausencias,
sintió el roce fantasma de tu regreso
avistando cómo sorbías el sopor del abandono.
El boceto de mi alma gritó sin sonido "recórreme, reescríbeme,
redibújame..."
Gemí impotencia, entre dientes:
sos el holograma, lo intangible, ¡ todo virtual ! menos la agonía...
La agonía del arrullo incierto de tu abrazo,
de mi sed condenada a ésta espera:
" repetida,
inmutable,
ilógica..."
Decido cubrirme, negarme,
hasta que comprendas por fin quién soy
y avances recortando cautelas
sin penumbras ni laberintos.
Sin ráfagas acariciantes de palabras me encuentro.
No alcanza a cubrir la topografía de mi cuerpo,
la manta de conjuros poéticos que dejaste junto a mí.
Mi piel ya no puede disimular el frío que el eco de tu voz produce empujando torrentes sanguíneos, que golpean los órganos contra ella.
No fueron suficientes para retenerte:
el exilio dibujado de mi alma, ni mis ojos cerrados en el éxtasis sin éxtasis .
Tampoco sirvieron los juramentos de habernos buscado, ni la paradoja de afirmar que : "soñar es realidad" cuando se conoce a la persona soñada .
Etéreas y frágiles habrán sido, las nebulosas de dicha compartida cuando seguros decíamos: las profecías se cumplen porque así lo deseamos.
No te alcanzó el dibujo de mi figura indómita que guiada por el rumor de tus letras, cruzó sigilosa el espacio y se sentó a tu lado...
Hoy me encuentro sin vos...
Sin vos, sin mi, sólo con la convicción de que todo ir es un crisparse, retroceder, fluctuar;
oscilar inevitablemente como un péndulo acerado, salpicando irremediablemente en la oscuridad del olvido: destellos de entrega y vigilia que, no fueron suficientes...
Daniela Floridia Argentina- Villa Allende, 9 de Abril de 2003
88888888888888888888888888888888888888888888888888888888
QUIERO SER ELLA
(Publicado en Antologías Sensibilidades
V -2003 Madrid)
Con el rostro vuelto hacia el cubo de luz iluminado, soy parte del mar humano que se mece con su cuerpo y se
corea.
Todos, como semejantes voraces de diversión, que sueltan estructuras auto impuestas, que desencadenan complejos, que desatan lo sujetado en un mundo que se llama civilizado, bailan en rituales ancestrales...
Sólo distingo siluetas grises en la distancia, animándose unos a otros a disfrutar el momento.
Un haz de luz taladra la oscuridad y descubre, ante mi mirada, tu figura exultante, envuelta en jeans ajustados, destacando lo que las mujeres no miramos, pero queremos adivinar, cuando conocemos a un hombre interesante.
El descubrimiento convierte en jirones mi cordura, dejando estático mi cuerpo, en el lugar donde no debería estarlo, en medio de ésa marea humana. Sentía que no podía, ni quería perderme ése acto de amor: la sensualidad con que te inclinabas hacia ella, acercando sin censuras tu cuerpo de hombre armónico sin ser bello.
Tu sonrisa atrevida acompañaba tus dedos, mientras los deslizabas sobre ella acariciándola, arrancándole gemidos, desde su profundidad.
Yo sólo a unos pasos de ustedes, mordí mis labios hasta sentir el salado gusto rojo.
Mis ojos, enturbiados por el placer de verte tocarla, fueron sorprendidos por ti. Tú media sonrisa, se convirtió en una media luna cínica. Rodeándonos, la marejada humana crecía...
Olvidándote de mi se tensaron tus músculos, como si torrentes de fuerzas fueran necesarias para desprenderle sonidos vibrantes a ella; un mechón de tus cabellos envolvieron su laxo cuerpo, color ébano, y tu mirada, absorta en trance, le pedía sin palabras la entrega final.
Ella, como mujer agradecida venerando tu cercanía, desgranó sólo cadencia.
El estrépito del público acompañó el rasgueado musical, impetuoso, magnífico, acercándome al clímax.
Desde ése momento sólo deseo ser ella: tú guitarra de madera de ébano, con sólo seis cuerdas... sí, sólo una guitarra.
Llegará el día que mis pasos lentos e inseguros por el peso de ajadas hojas color sepia, almanaques sobre mi espalda curvada, se deslicen...
Ése será el momento dónde mis pies descalzos ya no se regocijen de acariciar la hierba y mis huellas dejadas en la arena sean tres...
Mis manos reflejarán sombras lunares y mi cabellera despeinada se confundirá con la grisácea lluvia otoñal. Seguramente será el tiempo que mi boca fruncida hoy para besar, se encontrará plegada como un descolorido abanico de papel por el repetido deleite pasado.
Entonces curiosa, miraré al espejo tratando de hurgar restos de facciones otrora atrevidas. Imaginariamente descorreré uno a uno los velos de arrugado lino, sonriendo por las ráfagas huérfanas de recuerdos descontrolados.
Mi cuerpo indolente no responderá a los deseos mundanos...sólo sombras: infinita espiral brotando entre mis huesos, serán las viejas caricias.
Pero aún así estoy segura ,que mi esencia no estará educada y el brillo obstinado de mis ojos seguirán delatando al viejo corazón que nunca dejará de zapatear rebeldías y dudas.
Daniela Floridia /19 de Julio de 2003
**Publicado en Antologías Sensibilidades V -2003 Madrid