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HORACIO DESCHAMPS
(Cubano)

INSTANTES

Ha llegado la noche

Mi soledad es plena compañía

Vagando por la vida como sombra

Apenas puedo andar por el dolor

Y solo escucho el eco de mi alma

Tal vez mis sueños

Como pájaro ciego vivan conmigo

Tal vez sueño

Que llego desnudo a tu fuego

Y que tu mirada se torna en noche mía

Tal vez sueño

Que dejas en mis labios la miel de tu recuerdo

Como gota de aliento

Que tu ternura se hace canto en mi cuerpo

Mientras recorres mis caminos

Sueño tal vez

Que sueño

Y vivo cosechando tu poderío

Sueño tal vez

Que la llama infinita de la vida eterna

Ha sido un sueño

Y mientras sueño mi vida allí en tu boca

Estrujando mis lagrimas

De solo un sueño

Regreso a mi silencio.

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SIN TERMINAR

Sin terminar, el techo de mi casa

El camino que se traza

El sendero de la vida

La luna de aquella noche

Tu blusa rompiendo un broche

Sin terminar

El destino en una esquina

Una copa en aquel bar

La vida de una doncella

Tu escuela en un mar de letras

La ruta de las estrellas, sin terminar

La ceremonia nupcial

La historia de aquel refrán

La letra de mi poesía

Sin terminar, sin terminar

Tu vida

También la mía

Sin terminar, sin terminar

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SIN UNA PALABRA


Ni una palabra mas de amor

Ni una ilusión que se corte en los labios

Tan solo frases que vuelen sin alas

Ausentes del calor del amor

Nada que indique que muero de ansias

Nada que parezca un pétalo de flor

Tan solo una locura perdida

Escalando una montaña raída por espinas

Un silencio cabal

Quizás un aullido

O un rugido mortal

Como de fiera, cazando una ausencia

Sin una palabra

Apenas una conversación formal

Con apariencia de piñata perdida

Como quien vaga dentro de una amistad

Infame voz de loco que intenta bailar desnuda

Ocultando instrumentos de emociones

Con un coro de capela silenciosa

Con una cesta de frutas por sembrar

Como una demencia que quiere razonar

Así me choca el silencio con el alma

Bendecido de amor

Henchido de pasión

Amándote

Sin una palabra.

Horacio

KKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKK


LUIS E. PRIETO
(Español)

AMANECERÉ

Me asocio con el mar
en un decalage de misterios
con los ojos transidos de futuro.

Te espero:
reencuentro la fe perdida
antes del carnaval del frío
que trajo dolores en penumbras.

Vuelvo a la montaña
a retomar las cansadas piedras
que supieron de tus fingidos pasos.

Te busco en las sombras:
atesoro la voz
del viento de levante
en los perfumes de la noche.

Recelo la mirada de la muerte
en las azucenas del día
poco después de destapar mis manos
a las flores del amor contrito.

Amaneceré
en un silabario de despojos
acunando los recuerdos dulces
que me separan de ti
con el despertar de las efigies.

(Solos los dos, al borde del destino o de la luz)

Luis E. Prieto
Diciembre-04

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CUANDO LLEGUES

Estaré
en el balcón de los miosotis
viendo pasar la vida a tu costado.

Llevo aires
de canciones no cantadas
y versos escondidos entre lujurias
de piel morena y de pan ácimo.

Cuando llegues
verás, por el salitre dulce,
que han comenzado a revivir
las gaviotas de picos azules,
y las resacas han cesado de ladrar
mareas de gritos agudos
en rosarios de perlas.

Entonces sabré que mi pluma de risas ocultas
podrá deshacer los labios de un invierno
que se ha quedado oculto entre tus ojos
abanicando tempestades. Entonces sabrás
que aún quedan mariposas
y mares
y tierras sin calor
y soles catapultando madrugadas sin luz.

Serviré licores de frambuesa y malvasía
mientras tus labios perfuman mi mar
de olas distantes: y nadie podrá saber
por qué se mueren los deseos en el tapiz
de la noche.

Luis E. Prieto

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ESTARÉ AL OTRO LADO

Donde los chopos se hacen línea
por el dibujo de las horas torcidas
en división de hombro y carga
para vencer a la muerte;
donde la fe se torna limo
de primaveras inmoladas: allí
donde las sombras recelan del miedo,
o de la luz;
en el intersticio abrupto
por donde camuflan los poetas las uñas
y se rompe el carillón de los días...
allí te aguardo.

Me encontrarás
-vestido de tierra y lumbre-
buscando tus labios de doncella estéril
en un ritornello de roces
que salmodien el triunfo de la espera.

Y serás la voz que repudie
el despertar iracundo de las gaviotas
o el macabro grito de los fantasmas rotos
contra tu busto de nácar.

Allí estaré,
al otro lado de la esperanza y la rabia,
con las manos cansadas de repudiar el frío
que se quiebra en las madrugadas sin sol.


Luis E. Prieto
Abril-05

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GUAPITA DE CARA

Guapita de cara me enseña cicatrices que dejaron las calles en su cuerpo, cuando tenía que andar buscando refugio a sus soledades y hambres.

Ironiza desde más allá del amor y del deseo, provocando mis pasiones con sus labios de tigresa en celo, y refugia sus pestañas detrás de unos dientes encajados por un desprecio de siglos.

No hace el amor sino la guerra, con la mirada perdida y vencida desde el tiempo del alcohol y del caballo, reciclando salivas y recuerdos: inocencias de margaritas olvidadas, latitudes de rosa y amarillo en cumpleaños vagabundos.

Guapita desencaja su sexo en una lucha de fantasmas inservibles que le rondan la boca, y escupe maldiciones que tatuaron sus carnes de princesa sin corona.
Luego recela del sueño y me vigila, acechando el silencio de las sábanas, recorriendo el ruido sin palabras de una voz que siente sospechosa e inquietante, con el puño preparado para el golpe o la defensa.

Tiene sangres acunadas en los labios y soles escondidos en los rincones del miedo y la revancha. Hijos requisados antes del latido y madres abatidas por el corazón del odio en su despensa de vida. Inocencias transgredidas por hermanos que rompieron sus sonrisas. Padres en moratones de lucha y asco. Amores de aguja y muerte.

Guapita de cara se viste, y, con gesto torcido, zarandea mi brazo: “¿dónde está mi parte?”

Se alisa sus cicatrices... y se pierde en la noche.


Luis E. Prieto
Marzo-05
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PLATÓN SE EQUIVOCABA...

Te dejé mostrarme el color pardo de tus angustias y el olor de tus deseos imposible. Me tragué las lágrimas, que no quise enseñarte para que no fueras cómplice de mis apuros. Sabía de tu dolor, porque siempre pude descifrar silencios impuestos y bucear en las palabras escritas con claves de deseos. Y me convertí en roca para no herirte, y en acorazado sin cañones para no naufragar en tus ojos de súplica imposible.

- ¿Sabes?: te estuve buscando en los rincones donde el agua hace cabriolas con la vida y la esperanza...
- Soy fuente antigua –le dije- mis aguas guardan misterios entregados desde hace lustros...
- No me importa: la ilusión me viste de princesa...

Fui consciente del equilibrio difícil con el que tu voz murmuraba demandas vestidas de lazos rojos y susurros lejanos. Tuve miedo del pavor que la verdad confiere a los besos guardados, de la pasión insatisfecha entre sueños que convierte al deseo en posesión esdrújula, de las corrientes de luna cambiante que soportan imágenes en distorsión de horizontes y futuros negados.
Y me hice frontón silencioso y perdido, y marea oculta en los anocheceres en los que la ausencia se convertía en monólogo y en silencios ambiguos.

- Platón no sabía del inconformismo agudo de las hembras... –le dije para calmar ardores.
- Te noto ausente. Parece que te has ido a buscar los Idus de Febrero en las catacumbas del desprecio.
- No, no... Simplemente Platón se equivocaba: se equivocó mezclando sueños y realidades en una combinación imposible... –le dije.

Y me parapeté de los Idus de Febrero antes de que la rabia lejana y el despecho me convirtieran en un monstruo, o de que la Primavera me vistiera de “nomeolvides” morado...

(Porque entre el amor y el odio sólo hay unos pasitos fantasmas)


Luis E. Prieto
Febrero-05


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TUVE QUE MATARLA

(para Yeli)

Tuve que matarla. Me había prometido sexo sin límites y sin descanso. Le recordé muchas veces que yo estaba ya llegando a los 60 y que ella apenas rebasaba los 16, porque no quería sufrir desengaños que luego pudieran ser dolorosos. Lolita me sonreía siempre con una mueca de desprecio irónico entre sus grandes dientes. Me convenció que sólo los hombres bien maduros la excitaban hasta llegar al paroxismo. Intenté olvidar sus carnes recientes y frescas, sus muslos turgentes, sus pechos de acechante tersura, su sexo prohibido y jugoso... pero sus gestos provocaban mi libido atardecida cada vez que me acercaba por su casa y la observaba desde detrás de los magnolios del jardín: su lengua juguetona y ofrecida seducía mis deseos de macho, y el descaro de su mímica sin tapujos enardecía mis instintos más dormidos.

Tuve que matarla. No pude soportar el engaño fragrante.
Aquella mañana vi a Lolita copulando, sin ningún recato, con Lolo, el chimpancé africano que acababan de adquirir en el Zoológico.

Ya sé –como le dije al inspector- que no es frecuente enamorarse de una mona, pero juro que mi amor era sincero, y estaba dispuesto a cambiar mi vida por ella.
Me han condenado a 3 años por “delito ecológico”: ni siquiera mi abogado ha entendido que se trató de un “crimen pasional”...

¡Qué mundo más raro!


Luis E. Prieto
Marzo-05

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LOLA BERTRAND
(ESPAÑOLA)


EN LA NOSTALGIA

En la nostalgia,
la tibia lengua
idea tormentos;
gime la espalda,
sueñan los labios,
arde la piel,
y en las caderas
rompe el orgasmo…

En la nostalgia,
-cuerpo de noches-,
la nieve es fuego…

Lola Bertrand.

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QUISIERA HABLARTE DE AMOR

Quisiera hablarte de amor, pero no puedo; esa palabra, para mi, ha perdido el significado real…
La escucho ampulosa, desproporcionada, ridícula, manipulada. La leo escrita en letras minúsculas, mayúsculas, en postales de color pastel, en luces de neón que me dejan ciega.
¡No quiero ese amor que viene envuelto en papel de celofán!, ese amor de plastilina, de “jugar a las casitas”, de miradas ausentes y suspiros de poeta lacrimógeno. No quiero el de tómalo-todo pero no-te-doy nada. Estoy, siempre estoy, pero nunca aparezco.
Ese amor envasado en frascos con nombres de colonias exóticas, caras, lujosas, lejanas, que según los destapas, huelen a una cosa diferente cada vez…
Tampoco quiero el de: te arropo por que tienes frío; me acordé de ti cuando escuché “nuestra” canción; deja, no te levantes, que ya lo hago yo…
Quisiera hablarte de amor, pero no puedo, porque mi amor es como la arenisca que se va desprendiendo de la roca, transformándose día a día en oro molido para tus huellas; mi amor es como ese brote de flor en el árbol, que recorre el interior de las ramas buscando un hueco por donde surgir; son las notas vibrantes de esa melodía inconclusa que recorre tus noches; es la burbuja transparente que se forma en las pautas de tu silencio…
Mi amor por ti, es la inconcreta llama de que me sirvo para alimentar mis sueños; es el horizonte azul con el que me arropo; la niebla donde puedo danzar, atrapada en la superficie de tus ojos…
No quiero de ti nada más que tú mismo; desnudo, como estás cuando no te ven, despojado de todo, cercano, cálido, entero…
No quería hablarte de amor, pero, ya ves, en esta noche, la melodía de las esferas que habitan en mi cosmos interno, me acercó a la piel el sonido de tu voz, y recordé tus ojos de desierto, y… sin quererlo, mordí la manzana del silencio…
Mientras saboreo la tibia fruta…, te siento…

Lola Bertrand

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BRILLOS DE LUNA



Brillos de luna buscan el amanecer ahorcados entre las ramas de los árboles. Gotas de lluvia se deslizan por su dolor translúcido. Lo evaden, no están impresos en su ruta. Cierran los ojos. No existen.

Las hojas juegan con el sol al escondite: mudos acólitos que se mecen al albur del viento.

El ritmo incesante de las aves, su piar y revoloteo, taponan las heridas que tan sólo las hilachas de la niebla empapan. Cada cuarto de minuto nace y muere el paisaje. Cada instante resbalan aceitosas las estaciones agarrando entre sus dedos, sin esencia, las cuerdas de la vida.

La cara redonda desaparece tragada por la luz. Surge un espejismo de colores al que llaman día. Palpita la claridad dentro de los ojos, en un intento inútil de atrapar las sombras. El aire se cuela por las rendijas de la voz, empujando al silencio hacia la sima de los malditos.
Los capullos de jazmín brotan y sucumben con tanta rapidez que olvidan su perfume en las entrañas de la tierra.
El mar se riza en una súplica imposible…

Manojos de margarita sentenciadas a muerte bajan sus corolas florecidas: un pétalo sí, un pétalo no…
¿Y los brillos de luna..? ¿Dónde se refugiaron…?

Lola Bertrand

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SE CANSÓ TANTO...

Se cansó tanto de rasurar sus sueños
cada amanecer,
que los dejó atrapados,
-deshechos e inservibles-,
en el desagüe de la ducha.

Se cansó de verlos resbalar,
desaparecer en un remolino
de gotas amargas...
Harta y aburrida de saber
que volverían a pegarse a su piel
como sanguijuelas negras;
que se beberían su sangre,
retardarían sus latidos
hasta vaciarla por dentro...

Se cansó de tejer fantasías
con un hilo apolillado de ilusiones,
de soñar con unos brazos
de materia inconsistente,
con una boca sin perfil definido
y sin pasiones...

Se cansó tanto que,
para descansar,
pintó de gris su cuarto,
su casa,
su vida,
sus sueños...
Pintó y pintó de colores grises:
su boca,
sus ojos,
sus manos,
y su cuerpo...

(Y así pudo llenar el vacío
de no haberlo tenido casi nunca...)

Lola Bertrand
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kkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkk

ALENA COLLAR
(Española)

CIUDAD MÍTICA

Se convertirán en augures de los fracasos míticos,
con sus párpados cerrados y su mudez pronunciada.

He aquí a los dioses, vencidos en el ocaso último
de las edades innombrables por los futuros soñadores.

No serán suyas las ruinas y los abandonos de la noche
cuando las estatuas lloren bajo los escombros.

Ellos presidirán el tiempo de los indiferentes
al paso de los caballos violando los altares.

Mármoles sagrados roídos por las sierpes
sedas derramadas bajo aguacantos sin luz.

Sólo el mar antiguo presidiendo las murallas
se hará tragedia de sal para llorar a sus hijos,
cuando la última gaviota se derrumbe vencida
Sobre los ataúdes de los inmortales dioses muertos.
Alena

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ALFARERA

Alfarera de mi alegría, recorro el contorno, moldeando el alba con el barro de mi despertar. Mis dedos, se hunden como arquitectos insólitos en el tacto de sábanas con olor a lavanda. Mis ojos siluetean trazos, pariendo formas, desvelando volúmenes, atisbando rostros. Perfilo con mis manos el espacio exacto entre el aroma del café recién hecho y la ventana que da a la calle y me llama. Mis oidos son un cincel receptor del grito de un niño, el ladrido de un perro, los pasos familiares que van y vienen.
Artesana de mi alegría, construyo mis amaneceres: podrá la noche venir a instaurar su reino, a dictar su ley de silencios, podrá quizás el miedo al final de la tarde soplar hostil sobre mi edificio, más, nunca evitará que, tal Penélope, yo insista mañana otra vez.

Alena
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DISTONÍA

La impronunciada palabra me lleva hasta tu boca. Justo en el borde de tus labios se detiene y se muere. Suspendida en una negativa ya certeza.
Regreso entonces a la línea fronteriza y me detengo. Te observo; ausente del conocimiento futuro. Pero yo sé. Yo sí sé... y en ese desencuentro entre silabarios, nos encuentran dos silencios, el tuyo, el mío, para llenar la mañana de un escandaloso intervalo.
Si acerco mi mano a tu mejilla, hay un roce imperceptible de incertidumbres. Sólo rota por un gesto tuyo. Pero ese mínimo gesto, ya es otra vivencia; tiempo instantáneo que no regresa el justo acorde cuando te tocaba.
Por eso siempre permanecemos sin posible retorno en la pausa entre lo que fue y lo que no ha sido, y duele tanto vivir.

Alena.




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