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KOBUDO: "El Camino de las Armas Antiguas de Okinawa"
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El Kobudo nació en Okinawa y fue implementado por los campesinos que, ante la prohibición del uso de armas, se vio obligado a modificar sus herramientas para usarlas como armas y así poder defenderse. Se entiende por Kobudo al manejo de las armas antiguas de Okinawa.
Si bien el Kobudo no es practicado por todas las escuelas de Karatedo, algunas de las que lo hacen sólo se limitan a manejar una escasa cantidad de armas.
Debido a las variadas influencias que tuvo el fundador del Shito Ryu, el Maestro Kenwa Mabuni, quien pudo aprender Kobudo de los mejores exponentes del arte de la época, en la International Karatedo Kobudo Iaido Shito Ryu Machado Kai utilizamos un gran númeor de armas.
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DESCRIPCIÓN DE LAS DISTINTAS ARMAS
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A continuación, haré una descripción de algunas de las armas con las que practicamos en nuestra organización:
BO:
En muchísimos países del mundo los peregrinos y los monjes utilizan un bastón largo para ayudarse a caminar y para defenderse de animales y de asaltantes de caminos. En Japón concretamente el bastón largo se llama bo y el arte de manejarlo bo-jitsu. En la actualidad lo utilizan, incluso, los peregrinos y turistas que suben al monte Fuji anualmente. El bo tiene una longitud de 1,80 m. Hay una variedad más corta de 1,20 m que antes de la segunda Guerra Mundial utilizaba mucho la policía japonesa y se llamaba Jo.
Diversos cuerpos policiales utilizan muy frecuentemente el Jo para disolver multitudes o huelgas, cuando se hace necesario tener un arma que mantenga lejos a varios individuos posiblemente armados con objetos contundentes.
Aún sin conocimientos de defensa personal, cualquier persona puede utilizar el Bo o el Jo para golpear o picar, ya que su manejo va implícito al instinto del ser humano. No obstante, alcanzar una buena efectividad con ellos requerirá muchos años de trabajo.
Su manejo no es complicado, pudiéndose emplear para empujar, picar, inmovilizar, alejar o golpear. Tanto los ataques como los bloqueos pueden ser de forma circular o lineal, también es frecuente el uso en círculos amplios, o sea por encima de la cabeza o por detrás del cuerpo. Los barridos también son otra manera de eliminar al adversario.
Las ventajas residen en su longitud, su poco peso y múltiples maneras de eliminar o derribar al contrario.
Además, cualquier utensilio recto se puede utilizar como Bo, si carecemos en ese momento del original. Los defectos residen principalmente en su gran longitud, ya que no es fácil llevarlo con nosotros y en distancias cortas llega a ser un estorbo: ahí es donde mejor se puede dar uso del Jo, debido a su acortamiento respecto del bo.
Históricamente se cree que evolucionó a partir del prototipo chino. La principal diferencia entre los bastones chinos y el Bo de Okinawa está en su diseño. El bastón chino generalmente tiene el mismo diámetro en toda su longitud, mientras que el Bo suele tener los extremos algo afilados. Este afilado proporciona un mejor foco en los ataques penetrantes o punzantes.
El Bo es un arma única debido a su variedad de usos. De hecho cada sistema de Karatedo tiene su propio estilo característico de manejo. Algunos lo usan para punzar en forma penetrante o golpeando con el cuerpo del Bo; otros lo emplean con una técnica más circular.
En Japón han tenido su origen más de 300 sistemas de Bojutsu, siendo sus primeros usuarios los sacerdotes guerreros de la era Kamakura. La influencia china sobre este arte fue muy grande, aunque los japoneses nunca se conformaron con sus técnicas.
TONFA:
La Tonfa no es otra cosa que el mango de madera dura, de una longitud de alrededor de 50 cm, y de un peso aproximado de un kilogramo, del cual estaba muñida la muela de piedra que permitía a los campesinos triturar los granos de soja o, simplemente, moler el grano. La Tonfa se compone de un cuerpo longitudinal (en el cual se distinguen dos flancos, uno abajo y otro arriba) provisto de una empuñadura cilíndrica, terminada a su vez por un cabezal, implantado en el primer tercio, cerca de la cabeza de la misma. Se agarra por el mango de forma que el cuerpo principal recorre la longitud del antebrazo, mientras que la sección más corta a partir del mango se extiende algo más de los nudillos de la mano. Se usan de a pares, y al igual que el Sai, la Tonfa puede ser sostenida en posición Honte-mochi (la parte larga apuntando hacia la prolongación del antebrazo) o en Gyakute-mochi (la parte larga sostenida a lo largo del antebrazo para protección del mismo). La rotación de la Tonfa se realiza soltando ligeramente el agarre del mango, permitiendo que la sección más larga se balancee ligeramente hacia el objetivo, apretando el agarre cuando se hace contacto. Bien manejado puede efectuar potentes bloqueos y golpes, aunque nunca será tan letal como el Kaman-Ti ni tan espectacular como el Sai. Es decir, otras armas del Kobudo que también se manejan de a pares. La práctica requiere mucha concentración, equilibrio general del cuerpo, fuerza y ductilidad en las muñecas. Como ventajas tiene el ser una perfecta prolongación del brazo, y muy útil en el bloqueo del Bo o de armas similares.
Entre los inconvenientes destaca ser aconsejable practicarlas en solitario, ya que entre compañeros es muy peligroso.
NUNCHAKU:
Uno de los instrumentos de labranza que utilizaban los campesinos de Okinawa era el nunchaku. Lo utilizaban para desgranar el arroz y la soja. En su primitiva época eran dos palos unidos por pelo de cola de caballo; posteriormente se le puso cadena para parar los golpes de sable y actualmente algunos llevan una cuerda de nylon.
Es una de las más completas y eficaces armas que se conocen para usar contra uno o varios enemigos a la vez.
El manejo del nunchaku se desarrolló en Okinawa paralelo al entrenamiento del karate. Su velocidad de manejo, su potencia de golpe y sus técnicas, hacen de él un arma muchísimo más completa que un cuchillo o un palo. La fuerza de golpe debido a la velocidad inicial de la segunda parte del nunchaku, suplirá sin límites la fuerza que podría darse con un simple palo. El nunchaku es una verdadera extensión de los brazos. La longitud teórica del nunchaku, unos 40 cms, debe ser la distancia entre la mitad de la mano y el codo, para poder parar cubriendo el antebrazo contra cualquier ataque de palo o de sable. Se puede golpear como porra y de punta, con la frontal o con el talón. También puede estrangularse con el nunchaku y puede utilizarse con una mano o con las dos.También se puede utilizar un nunchaku en cada mano. Hay varias clases de nunchaku, según sean de dos, tres, o cuatro trozos de madera. También los había de hierro, principalmente en China.
Las posiciones básicas del nunchaku son idénticas a las del karatedo. Es muy importante saber calcular la distancia del ataque. El cálculo del tiempo es muy importante en las técnicas de bloqueo. Se pueden combinar técnicas de pie de karatedo, con bloqueos de nunchaku. Primero hay que aprender parado; después en movimiento, después técnicas contra un sólo adversario, después contra varios simultáneamente; primero con un nunchaku y después con dos. Entrenar finalmente sólo a oscuras y con los ojos tapados es muy interesante.
NI-TAMBO (Dos Tambos):
No se conocen los orígenes del Tambo, ya que ha sido utilizado desde hace siglos por los cuerpos policiales del mundo entero, ya sea llamado porra o de cualquier otra manera.
Las medidas también varían algo, oscilando entre los 50 cm y los 90 cm, aunque particularmente en la MACHADO KAI utilizamos DOS TAMBOS (Ni-Tambo) DE 87 cm DE LARGO. Siendo el grosor normal de 2.5 cm. El material empleado también varía y va desde la madera de pino para ser utilizada en golpes percutantes, hasta el roble para golpear con dureza y el hierro para destrozar puertas, objetos o matar.
El manejo de los dos tambos (NI-TAMBO) debiera ser la base de
partida para toda persona que desee introducirse en las armas orientales, ya que una vez aprendido el manejo de esta arma es muy fácil de aprender el resto. Cuando se usan de a pares, se pueden usar uno para bloquear y el otro para atacar, como suele suceder con la mayoría de las armas de Kobudo que se manejan de a pares, como ser: Tonfa, Sai, Kaman-Ti, etc.
Con los Ni-Tambo pueden aplicarse cualquier tipo de bloqueo, golpe o esquiva procedente de cualquier estilo marcial, así como es igualmente fácil para ser manejado indistintamente por hombres o mujeres. Por otra parte, la efectividad con este arma no se logra a base de fuerza, ya que interviene más la velocidad y la precisión que cualquier otro factor.
Una de las aplicaciones más importantes que tiene esta arma es la de aplicar presión sobre puntos energéticos variando los niveles de energía del adversario. Evidentemente, esto se logra después de un riguroso estudio de los puntos energéticos del cuerpo y las influencias de las distintas formas de aplicar presión sobre ellos.
Además, hábilmente manejado puede servir para golpear, estrangular, luxar e inmovilizar al adversario, tanto en distancia corta como en larga, e igualmente podremos defendernos con él contra varios adversarios, incluso aunque estuvieran armados.
El primer sistema implantado de Tambo-Jutsu fue fundado por Muso Gonnosuke y se llamó Shindo MusoRyu.
Muso primero estudió el Bo bajo el sistema del Katori-Ryu, aparte de otros. Aunque se convirtió en un experto en el manejo de varias armas, su favorita era el bastón. Para ampliar su conocimiento del bastón estudió el gran estilo Kashima Ryu, notable por sus técnicas con esta arma.
Muso conoció la derrota en combate con el gran espadachín Miyamoto Mushashi. En el combate, Muso empleó un Bo, pero fue derrotado por el estilo de las dos espadas de Mushashi, cuando éste atrapó el Bo de Muso mediante un apresamiento hecho con las espadas. Afortunadamente, Mushashi le perdonó la vida.
Los años pasaron y Muso no vivía en paz con su derrota, corroyéndole interiormente. Frustrado, se marchó a vivir al monte Homan para vivir allí recluido. La leyenda dice que Muso recibió la inspiración divina y se le dio un mensaje para que fuera consciente de la aplicación sobre los puntos vitales utilizando el bo.
Muso interpretó que él debía inventar una versión más corta del Bo y construyó otro mucho más pequeño con el roble blanco más duro que pudo hallar. Dicha arma le permitía atacar los puntos vitales del cuerpo, ya que el combate se llevaba a cabo en distancia corta, algo que la longitud del Bo (6 Pies= 1,80 mts) no permitía.
En un combate de revancha con Miyamoto Mushashi, Muso derrotó al invicto maestro de la espada utilizando los Ni-Tambos, pero igualmente le perdonó la vida.
EKU-BO:
También llamado KAI. Es el clásico remo de pescador, y se utiliza de forma similar al “BO”, aunque su manejo es más complejo debido a la importancia de la pala en determinados golpes contundentes. Su adaptación como arma es debida a los pescadores del antiguo arte de las Ryu Kyu. La mayor dificultad que encuentra quien recién se inicia en su manejo, es la de colocar los bordes de la hoja en el ángulo correcto, respecto a la aplicación del golpe. La pala o parte más ancha del Eku permitía lanzar agua o arena a la cara del adversario cegándolo temporalmente, con lo que el usuario podía disponer del tiempo suficiente para golpear o pinchar a su enemigo en alguna región vulnerable de su anatomía y vencerlo. Esta técnica es conocida como “Sunakake-Kai” (remo para tirar arena), o también “Eku-Te” (remo de mano). El remo era una herramienta de trabajo y a la vez una efectiva arma de defensa. En la práctica de los Katas, todo el remo se utiliza como arma: el filo de la pala se utiliza para golpear cortando, para pinchar y para defenderse. Las técnicas más avanzadas se encuentran en “Tsuken Sunakake Ekudi” y en “Akahachi no Eku”. Según los expertos en Kobudo a nivel mundial, tan sólo hay uno o dos Katas originales de este arma, los demás han sido creados a partir de los Katas de Bo. Sus medidas aproximadas son: 1,30 mts. de largo, 3 cmts. de diámetro del mango, y 11 cmts. el ancho de la hoja. Por supuesto estas medidas pueden cambiar, de acuerdo a la contextura física del practicante, al igual que cualquier otra arma. Su construcción es delicada y requiere mano de obra de carpintería especializada.
En el año 1612, Miyamoto Mushashi, el renombrado espadachín del Japón Feudal, venció al famoso Samurai Sasaki Kojiro, con un remo. Se dice que Mushashi dejó ciego a Sasaki antes de darle el golpe de gracia.
SAI:
El SAI es una especie de puñal no demasiado afilado por los lados y algo más por la punta, el cual contiene dos puntas guardas en forma de asta que le dan buenas propiedades para luchar contra espadas y armas largas. Aunque normalmente se trabajan por parejas, se solía llevar otro Sai de repuesto entre las ropas, ya que la pérdida de éste arma era bastante frecuente.
De manejo bastante complicado y aprendizaje muy largo, el Sai va unido a la práctica exclusivamente en algunos estilos de Karatedo, sirviendo los bloqueos y ataques normales de éste para el manejo del arma.
Las defensas se suelen realizar poniendo la hoja pegada al antebrazo, mientras se agarra con la mano una o dos guardas. El hábil giro de las muñecas le da una vistosidad especial a su manejo y es precisamente en el manejo de la muñeca donde reside su efectividad y complicidad.
Su utilidad reside principalmente en ser un arma estupenda contra ataques de Katana o de Bo, ya que aunque es pequeña resiste bien los golpes fuertes y puede llegar a enganchar en un momento dado el arma del adversario. Podríamos definirla como un puñal para clavar frontalmente (los tajos no son muy efectivos con ella), con la posibilidad de poder desarmar a nuestro adversario si éste porta un palo largo o mucho más una cadena, la cual será muy fácil de enganchar con las guardas del Sai.
Como inconvenientes, tenemos la dificultad en su aprendizaje y su complicado manejo en el combate.
Como ventajas, su pequeño tamaño y su solidez a prueba de golpes fuertes.
Para obtener el máximo rendimiento, se lo debe adquirir teniendo en cuenta varias cosas: Primero, es necesario determinar qué longitud es la mejor para tu constitución corporal. Lo ideal es que la barra del cuerpo central sobresalga dos centímetros más allá del codo, protegiéndose así el antebrazo.
La siguiente consideración es acerca de la forma del cuerpo:
Existen de cuerpo redondeado o en facetas. La ventaja del tipo redondeado es que resiste el descascarillado, ya que el cromado termina cayéndose la mayoría de las veces.
La ventaja del Sai en facetas es su capacidad para lacerar la piel con un fuerte golpe. La desventaja es que con el uso prolongado se desfigurará.
Los orígenes exactos del Sai no están claros. No obstante, los historiadores han expuesto varias teorías sobre su procedencia.
La primera es que el Sai fue importado. Encontrándose en la India, China, Málaga e Indonesia, su presencia en Okinawa probablemente se deba a los contactos con uno o varios de estos países. Existen evidencias que señalan a Indonesia como su lugar de origen. El prototipo de su origen podría ser el Trisula, una antigua arma en forma de tridente. En las antiguas civilizaciones indonesias de Sumatra y Java, se usaba este arma en combate. En la estatua de Basera (una obra de arte japonesa de la era Kamakura) la deidad se defiende contra una espada china con un arma de aspecto muy similar al Sai.
No obstante, el arma tipo Sai nunca se hizo popular en Japón y fueron los habitantes de Okinawa quienes perfeccionaron su uso.
Otros historiadores dicen que el Sai era en su origen una herramienta de granja en Okinawa, usada para plantar arroz o semillas. Ciertamente, la apariencia del Sai se asemeja mucho a la de la horca pequeña. Los defensores de esta teoría creen que el Sai experimentó su transición de herramienta de jardinería a arma durante la ocupación de Okinawa por los Satsuma. Juntando dos piezas de acero, el granjero modificó su herramienta en un arma tosca, pero eficaz.
Por último, otros dicen que el Sai se diseñó específicamente para defenderse de la Espada Samurai (Katana). Gracias a su construcción metálica, el Sai permanecía intacto incluso ante un golpe de espada. Un guerrero entrenado podía desviar la espada, atrapar la hoja inmovilizándola con el cuerpo central y la prolongación lateral, y así controlar o incluso romper la hoja.
La mayoría de los granjeros que usaban los Sai los llevaban en grupos de tres, uno por cada mano y otro más por si decidían lanzarlo como un venablo. Ocasionalmente, se ataba una cinta al pomo del Sai de manera que se pudiera recuperar después de lanzarlo.
KAMAN-TI:
El KAMAN-TI era, como puede suponerse, una herramienta agrícola utilizada ampliamente por los orientales y consistía en un mango de 40 cm de longitud, de cuyo extremo salía una hoja curva muy afilada.
Su utilización como arma guerrera obligó a reformar tanto la dureza de la madera original como la calidad de la hoja, con el fin de lograr un arma útil contra las katanas del enemigo. El mango se hacía de la misma longitud que el antebrazo y se le reforzaba con láminas metálicas para poder bloquear con seguridad los tajos de las espadas.
Cuando el Kama demostró su utilidad en los combates, los nativos comenzaron a utilizarlos por parejas, ya que mientras un Kama paraba y desviaba los golpes, con el otro se podía atacar y matar al enemigo. La incorporación en el mango de una pequeña cadena (sin llegar a convertirse en un Kusarigama), permitió que pudiera utilizarse en tajos circulares sin demasiada fuerza, lo mismo que se podían entonces manejar ambos Kamas delante del enemigo con una destreza tal que le desconcertaba.
Actualmente, su aprendizaje está concentrado casi exclusivamente en algunas escuelas de Kobudo. Las ventajas de este arma radican en su utilización por parejas y su gran facilidad para el ataque.
Los inconvenientes están en la relativa lentitud para pasar del bloqueo al ataque y la dificultad para llevarlos adecuadamente en el traje.
El arte del Kaman-Ti está en extinción, porque incluso la práctica con las hoces es peligrosa. En Karatedo como así también en otras artes marciales, puedes cerrar los ojos mientras practicas y las técnicas serán las mimas, pero con el Kama es esencial una alerta total y completa, de lo contrario pueden producirse lesiones permanentes e incluso fatales durante la práctica, por los siguientes motivos:
1. Sostienes una en cada mano, y cuando trabajas de esta manera corres un riesgo mayor de lesionarte que cuando empuñas una sóla. Tu mente, en esencia, debe estar al mismo tiempo en dos lugares.
2. A diferencia de otras armas de Kobudo, los KAMAN-TI están afilados como hojas de afeitar y pueden producir cortes graves al moverlas con máxima fuerza y velocidad.
Además, la mayoría de los practicantes serios de Kobudo usan solamente cuchillas auténticas, no con falso filo o de madera. El realismo es esencial para obtener la sensación del arma.
3. Las técnicas para cambiar el sentido del agarre y las técnicas de movimientos amplios oscilantes al usar el Kaman-Ti son especialmente peligrosas.
4. Como se utilizan de a pares, los Kaman-Ti son muy peligrosos incluso para el que los maneja, ya que sus movimientos por lo general no son simétricos (distintos movimientos con ambas manos a la vez: bloqueos superiores e inferiores, izquierdos y derechos, uno con cada mano, etcétera).
Además, hay muchos movimientos de bloqueo en donde el Kaman-Ti pasa cerca del cuello o de la cabeza del mismo practicante, por zonas en donde se encuentran las grandes arterias, en donde un pequeño corte con uno de sus filos, sería una muerte segura en contados segundos...
MANRIKI-GUSARI:
Es un arma característica del Ninjitsu. No es de extrañar la denominación como “Arma de los diez mil poderes” dada al Manriki-Gusari, ya que su vertalidad es enorme.
Creado por un Samurai llamado Masaaki hace ya doscientos años, el Manriki-Gusari nació como una necesidad de poseer un arma muy larga y muy silenciosa para distancia. También se hacía necesario el que se pudiera anular o matar al enemigo sin derramar ni una sola gota de sangre.
El Manriki-Gusari consiste básicamente en una simple cadena ( a veces se puede transformar en una cuerda ) con dos pesos, uno en cada extremo. La longitud de la cadena es muy variable, pudiendo llegar a tener más de cinco metros y menos de veinte centímetros. De igual manera, una larga cadena se puede utilizar como corta por el solo hecho de enrollarla en la mano. Los pesos de los extremos pueden ser simples bolas de acero, tacos octogonales, pinches, shuriken o pequeñas bombas de humo o explosivas. Solamente la imaginación del guerrero pone límites a su forma. Lo importante es contar con dos pesos en los extremos y una cadena.
Mediante un hábil manejo, no existe persona armada que no pueda ser desarmada, siempre y cuando dispongamos de un mínimo espacio para movernos.
Es el arma más idónea para defensa de cuchillo o palos, así como para hacer frente a varios adversarios.
Era, junto con el arco, el arma más adecuada para asaltos a fortalezas o incursiones nocturnas en las cuales el silencio sea norma básica.
A todo esto hay que añadir la posibilidad que tenemos de inmovilizar y atar a nuestro adversario, de utilizarlo como liana y de llevarlo sin que se note, entre nuestras ropas.
Su mayor inconveniente es que precisa de un mínimo espacio para lanzarlo o girarlo.
No vale, entonces, para distancias cortas, aunque con un poco de habilidad se puede utilizar en el cuerpo a cuerpo.
(Recopilación por Shihan Javier Machado)
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Bloque Técnico 1
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Shihan Javier Machado ataca con Bo.
Shihan Horacio Machado bloquea y contraataca con Kaman-Ti a la garganta. |
Bloque Técnico 2
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Shihan Javier Machado ataca con Bo.
Shihan Horacio Machado bloquea y contraataca con Sai a la garganta. |
UTILIDAD Y ACTUALIDAD DEL KOBUDO
UTILIDAD DEL KOBUDO:Tradicionalmente, el Kobudo de Okinawa es practicado por los karatekas, porque las técnicas de Kobudo se basan en las del Karatedo. Normalmente su enseñanza se limita a los ejercicios de forma clásicos (Kata) con las diferentes armas. En cambio, las técnicas de Kumite se enseñan raras veces.
El manejo correcto de las armas suele resultar difícil para los principiantes, e incluso, para alumnos de Karatedo con un cierto nivel de entrenamiento. Esto es así debido a que, en el Karatedo, solo hay que preocuparse de "manejar" correctamente el propio cuerpo. Lograr un cierto nivel de coordinación de movimientos y dominio de las técnicas, sin ser fácil, es accesible casi desde el principio: cada persona ya está acostumbrada a mover su cuerpo, y conoce sus dimensiones y posibilidades.
El Kobudo resulta más difícil, precisamente porque a la dificultad de aprender a desplazarse y ejecutar técnicas correctamente, se añade un componente extraño al propio cuerpo. Aquel giro que parecía sencillo de realizar, con las manos apoyadas en las caderas, se convierte en algo complicado si se tiene en las manos un palo de casi dos metros, o un nunchaku girando a toda velocidad (con el riesgo añadido de golpearse uno mismo al menor error).
Personalmente, y aparte de su valor como técnicas de lucha, considero que su dificultad es, precisamente, su principal ventaja para un practicante de cualquier otro arte marcial, y en especial el Karatedo. Pequeños defectos en la técnica que pasarían desapercibidos, se hacen evidentes con un arma de Kobudo entre manos. Además, es más exigente en cuanto a coordinación de movimientos se refiere, y por ello su práctica sirve para perfeccionar la técnica del karateka.
Cualquier practicante de artes marciales sabe que entrenarse con armas desarrolla una gran cantidad de atributos que luego resultan muy útiles para el combate sin armas. Eso es lo que ocurre en el caso del kobudo con respecto al karatedo. Como bien saben los maestros tradicionales, entrenarse con armas fortalece de manera importante manos, antebrazos y hombros. Técnicamente mejora los reflejos y la coordinación de movimientos. Puesto que la mayoría de sus armas se manejan por pares, el kobudo obliga a desarrollar armoniosamente ambos brazos y ambas partes del cuerpo. También desarrolla mucho la precisión, el control y el sentido de la distancia: en la distancia corta con los sais, en la media corta con los tonfas, en la media con los nunchakus y en la larga con el bo.
El entrenamiento del kobudo tan sólo supone tres principales inconvenientes para cualquier karateca. El primero consiste en que el manejo de armas resulta muy sufrido para las muñecas del practicante, le exige un entrenamiento adicional de fortalecimiento y elasticidad para acondicionar esta articulación tan castigada. Por otro lado, el entrenamiento con armas comporta normalmente mayores riesgos de lesión o accidente que el entrenamiento con manos vacías (para el propio practicante, pero sobre todo para el compañero), especialmente en el caso de los nunchakus. Por eso, la iniciación al kobudo no suele hacerse hasta que el karateca tenga un nivel medio y cierta experiencia (normalmente, a partir del cinturón naranja o verde). El manejo de armas siempre requiere mucho control y prudencia. Finalmente, el alto costo económico de las armas supone otra traba para la mayoría de los practicantes, concretamente para los más jóvenes.
(Artículo extraído de Internet)
ACTUALIDAD DEL KOBUDO: Antiguamente, cuando surgió el arte del Kobudo, eran unos tiempos en los que saber manejar armas resultaba muy útil para sobrevivir en el día a día. Todo karateca se iniciaba simultáneamente en el aprendizaje del kobudo para mejorar su capacidad marcial. Así que ambas artes marciales se fundieron estrechamente.
Con el paso de los años, los maestros se dieron cuenta de que, independientemente de la obvia utilidad de las armas para combatir o defenderse, el entrenamiento de las mismas aportaba por otro lado numerosas ventajas a sus alumnos, tanto físicas como técnicas.
Esto explica que, ya entrados en el siglo XX, cuando estas armas ya han quedado absolutamente obsoletas, los maestros tradicionales de Karatedo sigan exigiendo a sus alumnos que aprendan el arte complementario del Kobu-Do. Las cuatro armas clásicas de esta arte marcial son el bo, los tonfas, los sai y los famosos nunchakus.
El bo o bastón largo es el arma base del kobudo, es decir, es el que se aprende primero y que abre camino a las demás. Luego se aprende el tonfa, siempre manejado por parejas, uno en cada brazo. La eficacia marcial de esta arma no deja lugar a dudas, pues ha sido adoptada por los cuerpos policiales de medio planeta en una versión algo más larga y de goma dura. A continuación se inicia el practicante en el manejo de los sais, también por pares. Esta curiosa arma, a medio camino entre un estilete y un tridente, fue muy utilizada por la policía okinawense.
En cuanto a los nunchakus, estos son los que siguen en el aprendizaje, debido a la complejidad de su manejo. También como arma básica, podemos citar a los Ni-Tambo, que son dos palos cortos para trabajar a madianas distancias y de a pares. Más adelante, tenemos al Eku-Bo, y como arma más avanzada ubicamos el Kaman-Ti, debido a la peligrosidad de su manejo.
Históricamente, karatedo y el kobudo eran pues, como se dijo anteriormente, dos prácticas inseparables, complementarias, cosa que ocurre hoy en día, ya se tiende a considerar kobudo como un arte marcial aparte que, aunque muy relacionado con el karatedo, tiene sus propios cinturones, campeonatos de katas y federaciones. Se ha convertido en una opción complementaria para el karateca, y parece que cada vez hay menos que lo desean pues esta descendiendo notablemente el numero de practicantes de kobudo (en proporción con la cantidad de practicantes de karatedo que existen).
Existen varias razones que pueden explicar este fenómeno. Para empezar, no se pueden organizar, como es lógico, competiciones de combate libre de kobudo, sería una sangría. Así que este arte se ha visto relegada a algunas competiciones de katas (siempre menos populares) y exhibiciones. Puesto que la dimensión deportiva del karatedo va eclipsando cada vez más su dimensión marcial. El kobudo está sufriendo las consecuencias. Los jóvenes que suponen la gran mayoría de karatecas actuales, suelen sentirse principalmente atraídos por la petición de combate y secundariamente por la defensa personal, lo que explica que se esté dejando un tanto de lado al kobudo.
En cuanto a la defensa personal, las armas del kobudo se han quedado bastante obsoletas, porque afortunadamente en occidente no vivimos en estado de guerra o de invasión. Por otro lado, la extensión de la pólvora y de las armas de fuego ha enterrado en el olvido la mayor parte de las armas blancas o contundentes, salvo tal vez las navajas. De poco sirven todas estas armas ante la amenaza de una pistola. Las armas del kobudo han dejado, por lo tanto, de resultar útiles como armas de defensa personal. Si aplicaramos el sentido práctico okinawense a nuestra sociedad, colgaríamos los nunchakus y convertiríamos en armas el paraguas, las llaves, el diario, el bastón, la lapicera, la correa del perro, etc.
Pero no se debería valorar el kobudo exclusivamente por sus posibilidades deportivas ni defensivas, PUES SE TRATA DE UN ARTE MARCIAL y, por lo tanto, de una práctica y filosofía de autoconocimiento y cultivo personal. Pero incluso aquellos karatecas a los que tan sólo les interesa la utilidad práctica e inmediata del karatedo (el cual en tal caso deja de ser arte marcial para convertirse en deporte o en método marcial), pueden encontrar en la práctica del kobudo numerosas ventajas.
En cualquier caso, el kobudo está siendo victima del excesivo sentido práctico de la sociedad actual. El hecho de que sus armas ya no sean aplicables a la defensa personal, no lo invalida como arte marcial, puesto que en el kobudo el manejo de las armas no se plantea tanto como un fin (aprender a manejar armas propias de la época feudal), sino más bien como un medio. Un medio para mejorar un buen número de atributos físicos y técnicos, pero también un medio o vía marcial de autosuperación personal.
(Artículo extraído de Internet)
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