Citas del libro:   "¡Buen provecho! — El lado indigesto de la alimentación sana"

8. ¡Buen provecho!


    Resumamos brevemente: contar calorías es riesgoso, las vitaminas y los minerales son "remedios milagrosos" de falsos profetas que hacen negocio con el miedo, y el colesterol "malo" resultó ser una sustancia protectora "buena". En una palabra: la teoría clásica de la alimentación ha fracasado. Con grandilocuencia, los expertos designaron sustancias con el nombre de "nutrientes esenciales" en la creencia de que la alimentación era un simple deglutir de mixturas y sin comprender que la alimentación es comunicación. Una comunicación entre tres sistemas biológicos: el alimento, que - vegetal o animal - estuvo él mismo vivo alguna vez y tuvo que mantener en funcionamiento su complicado metabolismo; el ecosistema de la flora intestinal, intermediario entre el alimento y el ser humano; y el cuerpo humano. Estos tres interlocutores deben entenderse bien. Modificarlos parcialmente, por ejemplo comiendo alimentos no fisiológicos o dañando nuestra flora intestinal en forma permanente, tiene serias consecuencias para nosotros.
    En primer lugar, para nuestro cuerpo es importante el contenido de información de los alimentos. Quiere decir que comer es para nuestro cuerpo lo mismo que la lectura de un libro para nuestro entendimiento. Uno puede prestarle atención a las "calorías", y entonces sabe cómo arde de bien el libro. Sin embargo, al lector no le sirve da nada, pues el valor calorífico no hace al valor de su lectura. Se le puede prestar atención a letras sueltas, como los "aminoácidos", sin darse cuenta de que las palabras y las oraciones, como los componentes proteicos mayores, son las que constituyen el contenido de información. De a poco comenzamos a abrir el libro de los "alimentos" y a leer allí dentro en lugar de determinar únicamente su peso, sus calorías y su contenido de "fibra", o sea, de papel.