A Nahuel...
Sonrisa iluminada. Siempre estás de festejos. Revoltijo de gritos
Tus enormes ojos observan el mundo,
Que el cincel de tus marcas,
Que tus heridas no dejen llagas,
Que nunca una tristeza ensombrezca,
Seguirás mi senda,
Porque tu madre lo embebió en poesía;
Busca, pequeño; no te quedes.
Reservados todos los derechos. |
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